¿Sabes que es el Amor Propio ? Te dejo esta reflexión
✨ Hay una herida silenciosa que muchas veces no se ve… pero gobierna toda una vida:
la de no saberse suficiente.
Y desde ahí, comenzamos a vivir hacia afuera.
A dar… a sostener… a cuidar… a estar…
como si el amor fuera algo que se gana, que se negocia, que se merece a través del sacrificio.
Pero hay una verdad ancestral que el alma reconoce, aunque la mente la olvide:
quien no se habita, se abandona… incluso rodeada de otros.
Aprendimos, quizá desde muy temprano, que amar era olvidarse de uno mismo.
Que ser valiosa era ser útil.
Que ser elegida era más importante que elegirse.
Y así, poco a poco, sin darnos cuenta, comenzamos a fragmentarnos.
A entregar partes de nuestra esencia a cambio de migajas emocionales.
A callar lo que sentimos para no incomodar.
A aceptar menos… por miedo a quedarnos sin nada.
Y en ese camino… algo dentro de nosotras empieza a apagarse.
El alma no grita, pero sí se retira.
Se retira cada vez que dices “sí” cuando quieres decir “no”.
Se retira cuando justificas lo que te duele.
Cuando te conformas con un amor a medias…
cuando te haces pequeña para caber en lugares que nunca fueron para ti.
Y entonces aparece ese vacío…
ese que ninguna persona logra llenar.
Porque no es ausencia de amor externo…
es desconexión interna.
Buscar amor afuera sin haberte reconocido primero,
es como ir con las manos vacías a pedir alimento…
olvidando que dentro de ti existe la fuente.
Y ahí es donde nace la mendicidad emocional:
cuando empiezas a pedir lo que en realidad necesitas darte.
Atención.
Validación.
Presencia.
Respeto.
Amor.
No porque seas débil…
sino porque nadie te enseñó a sostenerte desde tu propio centro.
Pero escucha esto con profundidad:
tú no viniste a mendigar amor… viniste a encarnarlo.
Tu espíritu no conoce el rechazo,
no conoce la carencia,
no conoce el abandono.
Eso lo aprendió tu historia… no tu esencia.
El verdadero amor propio no es un concepto bonito…
es un acto espiritual profundo y a veces incómodo.
Es mirarte sin máscaras.
Es reconocer en qué momentos te traicionaste.
Es aceptar que diste de más esperando ser elegida.
Es admitir que muchas veces te abandonaste antes de que otros lo hicieran.
Y no desde culpa…
sino desde conciencia.
Porque solo quien se ve con verdad… puede transformarse con poder.
Amarte de verdad es comenzar a hacer cosas distintas:
Es retirarte de donde no eres valorada, aunque duela.
Es dejar de explicar tu valor a quien no quiere verlo.
Es dejar de insistir donde ya no hay reciprocidad.
Es elegirte… incluso cuando eso implique soltar.
Hay algo profundamente ancestral en esto:
Las mujeres que vinieron antes… muchas sobrevivieron desde el sacrificio.
Desde el silencio.
Desde el aguante.
Pero tú no viniste a repetir esa historia…
viniste a sanarla.
A cortar con la idea de que amar es perderse.
A romper con el patrón de darlo todo sin recibir nada.
A recordar que el amor más sagrado… empieza contigo.
Porque cuando una mujer se reconoce…
ya no compite,
ya no suplica,
ya no se conforma,
ya no se abandona.
Se vuelve presencia.
Se vuelve límite.
Se vuelve verdad.
Y entonces… el amor que llega ya no es carencia…
es reflejo.
Hoy pregúntate con honestidad:
¿En qué parte de mi vida me estoy mendigando amor?
¿Dónde estoy dando lo que no me doy?
¿En qué momentos me estoy dejando a mí para sostener a otros?
Y luego… respira.
No necesitas resolver todo hoy.
Pero sí necesitas empezar a regresar a ti.
Porque el día que dejes de buscar afuera lo que siempre ha vivido dentro…
ese día no solo cambia tu vida…
ese día renacerás
By Oshun Wunmi Kole
